“Somos” Cuerpo, Mente y Alma trabajando en conjunto para los fines personales. Los 3 son el vehículo terrestre que nos permite llegar a la divinidad, más allá de las limitaciones y detalles. Cuando a ese combo mágico, le sumamos la conexión divina con nuestro espíritu, nos sucede lo verdaderamente mágico. La personalidad se fusiona con la esencia y se produce el reflejo de lo verdadero en nosotros, las virtudes del Ser potenciadas por su Luz pura y su Amor.
Mientras la personalidad gobierne sola en la mente, la manejará para donde sus intereses personales y banales le ordenen. Sus bajos instintos gobernarán por sobre la mente y el corazón, y aquel alma permanecerá dormida eternamente girando en un circulo de vicios. Pero aun así, el Ser se agita en el interior queriendo salvar a la personalidad y a la virtud en sí misma, queriendo salvar al Amor. La mente gobernada por el Ego rechaza la contrariedad y en consecuencia sufre, pues su funcionalidad armónica no es desde la dualidad, si no desde la unidad.
Una mente activada, ordenada, alegre y fértil, es una mente iluminada, una mente en potencialidad pura, una mente virtuosa. Una virtud es una cualidad de la mente comandada por el Ser y la personalidad, que permite a quien la posee tomar y llevar a término las decisiones correctas en las situaciones más adversas para cambiarlas a su favor, respetando el libre albedrio de sus hermanos. El virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo común. Una mente virtuosa tiene como consecuencia la unidad de los corazones, en uno Universal. Así, el Ego no podrá manejar la mente sin sentirse contrariado, dejará la mitad del mando al Espíritu, para que juntos, en unidad, viajen telepáticamente por el tiempo/espacio.
La verdadera experiencia, comprobable solamente por uno mismo, es la del Espíritu. Somos Luz pura, potencialidad pura, Espíritu Universal. Y tenemos un cuerpo, una mente y un alma, que nos sirve de vehículo energético para integrarnos como hermanos y festejar la alegría de la vida acá en la Tierra. Debemos comprender que nuestro vehículo no es eterno, nuestra personalidad muere, pues todo lo que es de la Tierra en ella queda. En cambio nuestra esencia vuelve a la potencialidad pura, sin forma, sin lenguajes. Pues lo que de las estrellas es, debe retornar a ellas.
Entonces somos seres estelares, viviendo una experiencia terrestre gracias a nuestro vehículo físico, estamos de paseo por la Tierra por decirlo de otra manera. Podríamos comprender que en verdad estamos soñando la vida que conocemos, estamos siendo soñados por nuestro propio espíritu y por las noches cuando las estrellas asoman, nuestra personalidad descansa y retornamos al origen.
El camino de vuelta a casa, a la iluminación viviendo esta experiencia física, es a la inversa de la manifestación de la energía. La esencia es Luz, energía pura, limpia. Se manifiesta y vibra en diferentes frecuencias vibratorias. Los 7 colores del espectro luminoso se corresponden con los 7 chakras, hay 1 para cada nivel energético y en unidad forman la Luz pura. Estos chakras son los centros energético por donde el Alma se manifiesta. El Alma es nuestro registro existencial, nuestro libro de anotaciones del Karma. Bajando un escalón más hacia lo denso, está la mente, una función abstracta del cerebro, que nos permite obtener conciencia sobre la propia conciencia y a su vez conciencia sobre la conciencia superior. Y en el escalón más denso de todos está el cuerpo físico, lo que vemos de nosotros.
Alma, Mente y Cuerpo son la referencia de la personalidad, es lo que forma al individuo como se lo reconoce por los sentidos ordinarios. Si los 3 trabajan juntos, sin tener en cuenta a la parte esencial, se produce una amnesia en la persona. Ella no recuerda su origen y se rige solamente por su mente inferior, por sus instintos no-trascendentales. En consecuencia el Alma encarna tantas vidas sean necesarias hasta aprender la lección de Amor, y trascendencia del Ego. Se lo conoce como samsara, la rueda del eterno retorno, de la cual es imposible salir mientras la persona esté en estado de amnesia. Esto pasa básicamente por la misma contrariedad: saber que nacimos en este planeta pero sentir que no somos de este planeta. La mente hace preguntas, rompe esquemas, pero la personalidad es limitada para responder, se marea y sufre, cayendo en la dualidad una y otra vez.
La personalidad se reconoce capaz de tomar el mando de su mente y usarla a su favor. Una mente gobernada por una personalidad dormida, en verdad es, una mente que domina a la persona y la maneja como a una marioneta, haciéndola responder a las propias emociones. Cuando recibe felicidad sabe que todo está bien y siente deseos de Amar, pero cuando recibe infelicidad, siente dolor y deseos de controlarlo todo, sin entender como en verdad funciona. Hemos vivido esta contrariedad muchas veces. Hoy te amo, pero mañana te odio es la contrariedad más común en una personalidad dormida.
Para tomar el mando de la mente y usarla a su favor, la personalidad tiene que ir en busca de su amado, el Ser. El Ser nunca ha abandonado a la personalidad, solo que ha quedado eclipsado por tanta amnesia, tarde o temprano la personalidad se encuentra con un tope por sobre su cabeza y empieza a comprender que necesita de su esencia para poder continuar. Y entonces cae en la cuenta que necesita reparar su vehículo y leer su manual de instrucciones. Y que causalidad, el espíritu es experto en mecánica y en vehiculismo (jaja). Así que la personalidad sede el asiento del vehículo que estaba ocupando de más, y ahora juntos se sientan al volante.
Claro que no es tan simple despegar, en las primeras pruebas la personalidad demuestra soberbia y ella quiere ir para la izquierda porque sabe y usa de referencia su conocimiento, el Ser no se opone, porque no debe influir a menos que no sea realmente necesario. Entonces, la personalidad dobla a la izquierda y se encuentra con un obstáculo que sola no puede sobre volar. El Ser se ocupa de la Luz, no de la sombra, por lo que la personalidad sola deberá salir de donde se ha metido, reconociendo lo más importante que puede reconocer, el propio error. El error de creer que sabe, sin confiar en su corazón. Con el reconocimiento de la primera verdad, se forma una reacción en cadena de sinceridad, el Ego afloja y es cuando el Ser influencia desde su sabiduría con libre albedrio. Y se forma el canal de conexión con la fuente divina que nos hace expandir nuestra mente inferior. Es un premio que recibimos por un buen trabajo de reconocimiento y autoexploración. Mientras aumentemos este trabajo y lo llevemos al día a día, nuestra conciencia instintiva irá aumentando hasta alcanzar la conciencia divina, dando como resultado la iluminación en cuerpo.
Debemos tener presente que entramos en la Era de la Espiritualidad. Esta era no es como se la concebía antes, en donde la Espiritualidad se encontraba en el medio del monte en plena soledad y meditación. Hoy las energías fluyen mucho mejor y la rata vibratoria de la galaxia entera está elevándose, nos es más fácil comprender las cosas que pasan y observarnos sin tener la referencia de la personalidad. Nos es más fácil comprender y vivir en Amor, y sentir la Unidad como cultura. Pero también nos es más fácil estar irasibles ante la adversidad y responder con odio. Es por esto mismo que quiero universalizar este conocimiento, es imperativo que la persona sepa quién en verdad es y retorne a su esencia inmediatamente. La Era Espiritual se trata de eso mismo, de la unidad de los corazones en un solo pulsar, el pulsar del corazón Universal. Y lograr esto es consecuencia de un compromiso interno y de volvernos responsables de las propias virtudes.
"Los sentimientos deben ser alumbrados por la inteligencia para convertirse en verdadero amor y la inteligencia debe ser alumbrada por los sentimientos para convertirse en sabiduría."
Somos físicamente hijos de la Tierra y espiritualmente de las Estrellas. Recordémoslo siempre.
Nos Amo.
Luna Cristal \
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